GABRIEL J. MARTIN INTERSEXUAL «Me negaba a ponerme bikini»

Al nacer sus genitales eran tan ambiguos que el médico le asignó el sexo femenino. Se equivocó y a aquella niña que nunca se sintió niña, en vez de venirle la regla a los 12 años le salieron pelos en todo el cuerpo.


A los 16, Patricia pasó a ser Gabriel y hoy el sabadellense de San Fernando (Cádiz), Gabriel José Martín Martín, 39, es psicólogo y trabaja en la Coordinadora Gai Lesbiana de Catalunya y da conferencias sobre la intersexualidad (antes hermafroditismo) en toda España y parte del extranjero.

¿Cómo puede un médico confundir un pene de un bebé con una vulva?
A veces los genitales no se acaban de formar durante el embarazo de la madre. En mi caso concreto fue porque nací con un micropene que podía confundirse con un clítoris, los testículos no habían descendido y, en el lugar del escroto, había un hipospadias, es decir, que el orificio por el que sale la orina desembocaba donde debía haber un escroto y parecía una vulva.
¿Por qué le pasó a usted?
El porqué de mi caso lo he sabido muy recientemente, se debe a una mutación en el gen del receptor de la gonadotropina LH, que está implicado en la producción de testosterona. Como no funcionaba correctamente, mis genitales externos subvirilizaron. Hay múlitples factores que desembocan en múltiples tipos y subtipos de intersexualidad
Le bautizan como Patricia y le visten como una niña.
Y me regalan muñecas que yo tiro a la basura porque me gustan más los rifles y las flechas de los niños.
¿Patricia es una niña infeliz?
Mucho porque pero no porque desde siempre me sentí chico, sino porque sabía que mostrar mi verdadera identidad me traería problemas y rechazo. Era infeliz porque no podía mostrarme tal cual soy. Desde muy pequeño aprendí lo importante que es poder mostrarse con transparencia. Me consolaba imaginando cosas. Soñaba con ser supermán y vaquero del oeste.
¿A que jugaba?
¿Cuando me dejaban participar? Me encantaba el fútbol. Yo era «la» delantero que marcaba todos los goles. A veces creo que el motivo de que no me dejasen jugar con ellos, realmente, era que siempre fui mejor que los demás chicos. Ya sabes, ¡la envidia es muy mala! (risas).
¿La sudafricana Caster Semenya es un caso de intersexualidad?
Eso parece. Es un tema complicado eso de su participación en competiciones. Por un lado entiendo que llevará entrenando desde muy pequeño/a. Por otro lado entiendo las quejas de las atletas femeninas. No pueden competir en igualdad de condiciones… y eso va en contra del espíritu olímpico. No es una situación fácil y no se debe opinar sobre estos temas a la ligera.
¿Qué decían sus padres?
Sólo hablé con mi madre en una ocasión y no debía haber sido necesario que fuese yo quien tomase la iniciativa, era muy evidente que algo “raro” pasaba conmigo. Ellos sabían algo, porque ya en la familia había habido otra ambigüedad genital. Pero miraron para otro lado. Mi madre me pidió que estudiase mucho, que hiciera una carrera y encontrara un buen trabajo lejos, donde nadie me conociese y pudiera hacer mi vida. Es duro que te destierren para poder ser tú mismo pero es más duro que lo haga tu propia madre. Fuí al médico por primera vez al cumplir los dieciocho años.
Sus fotos de esa época serán de campeonato.
Lo cierto es que apenas quedan, yo mismo las rompí casi todas al empezar a vivir como Gabriel, me traían recuerdos muy dolorosos. Afortunadamente, tiempo después (cuando ya había superado todo aquel dolor) encontré escondido un sobre con fotos mías de pequeño. La verdad es que era una monería (risas). Si quieres, te envío alguna.
¿Qué le pasa a aquella Patricia con pelos en las piernas?
Que en vez de crecerle los pechos y bajarle la regla, le salen barba, le crece el pene y comienza a eyacular al masturbarse..
O sea que usted tiene hoy un pene normal y corriente.
No, mi pene es menor que la media y los cirujanos no pudieron corregirme el hipospadias. De adulto, algunas cirugías son muy difíciles y van a generar más problemas (fístulas) que soluciones. Al principio me sentía muy inseguro pero, con los años y echarle valor, he aprendido (por experiencia) que no es un problema en absoluto para tener sexo muy satisfactorio.
¿Hasta cuándo viviste en la incertdumbre?
A los dieciséis descubrí el “pseudohermafroditismo masculino” (así le decían hace unos años) en la página 377 del «Libro de la Vida Sexual» del médico López Ibor y por fin empecé a entenderme y a poder explicarme a los amigos íntimos. Todos dijeron “¡ah claro… con razón!” y empezaron a llamarme Gabriel.
¿Por qué Gabriel?
Es el nombre que tenía previsto mi madre. Patricia si era niña, Gabriel José si era niño. No lo elegí, era mi nombre.
¿Se cambia así de un día al otro?
Yo no cambié, simplemente me quité una máscara. Durante años vestí muy andrógino: camisetas unisex, tejanos… en la playa me bañaba con chándal. ¡Me negaba a ponerme un bikini! Era una solución de compromiso conmigo mismo: no me podía vestir aún de chico pero no me vestía como chica porque me resultaba insoportable. Así fue hasta que tuve un diagnóstico.
¿Y el paso definitivo a la masculinidad?
(Risas) ¡Yo nunca fui femenino! La masculinidad no es algo hacia lo que uno se cambie. Uno es hombre al margen de que lo pueda mostrar o no. Lo que cambió fue tener un diagnóstico y un certificado médico, con una docena de pruebas diferentes diciendo que era un varón desde el momento de mi nacimiento. Con esto en la mano, pude ir al juez y solicitarle que se rectificasen mi sexo y nombre en el Registro Civil.
¡Por fin!
Nada de “por fin” porque hasta los 34 viví con ese estigma interiorizado. Vergüenza, inseguridad, miedos, angustias, traumas. Que hoy me sienta bien conmigo mismo y haya sido capaz de solucionar mis problemas, no significa que siempre haya sido así. Lo peor no es lo que te ocurre, sin el estado psicológico en que te sume.
Hoy es gay ¿No tiene mas remedio?
Siempre fui gay, hoy y ayer. Otra cosa es el proceso de autodescubrimiento que, como a todo homosexual, le lleva su tiempo. Además, mi proceso venía condicionado por la experiencia de haber nacido con una intersexualidad y me hacía estar mucho más confuso aún. La orientación sexual está en el cerebro, no en los genitales y no tiene nada que ver con quién te acuestas, sino de quién te enamoras. Y el amor auténtico, de entrega, de pasión y de búsqueda de la comunión entre los dos sólo lo he vivido con hombres.
¿Siguen naciendo niños con intersexualidad?
Naturalmente, en el 0,018% de los nacimientos aparece una intersexualidad. Afortunadamente las cosas han cambiado muchísimo respecto de hace 39 años y es mucho más sencillo conocer la identidad sexual de un bebé conforme a determinados elementos que no tienen que ver con los genitales.
¿Hay que operarle?
Sí. Y no por estética sino por pura salud, por pura calidad de vida. Unos testículos no descendidos, unas glándulas hormonales que no funcionen bien, etc. puede ocasionar graves problemas de salud cuando ese bebé sea adulto. De cualquier modo, si alguien quiere más información, lo mejor que puede hacer es leerse el “Consensus Statment on Management of Intersex Disorders” que resume el esfuerzo de sistematización de expertos en el tema, incluyendo a multitud de personas nacidas con intersexualidad.

CARNE DE GIMNASIO

A los 19 años tuvieron que extirparle los testículos. Los tenía inguinales y podían tumorizar.
«Desde entonces, engordo como un gato castrado lo que tengo que contrarrestar con mucho gimnasio. Y además cada mañana, al salir del gimnasio, tengo que aplicarme en el pecho una dosis muy controlada de gel de testosterona suplementaria para regular líbido, pelo, colesterol, osteoporosis y energía corporal».

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