CARLOS MAÑAS, LUCHADOR MENTAL : «No quiero ser persona cuchara»

Triunfaba como creativo publicitario hasta que empezó a oír voces. Fue al psiquiatra y le diagnosticó transtorno bipolar.
En su nueva vida, el vigués Carlos Mañas Gómez, 47, ha reafirmado su vida familiar, ha escrito un libro y ha fundado una ONG. Mañana, invitado por Salut Mental Sabadell, hablará en el Casal Pere Quart, contra los estereotipos de la enfermedad.
¿Ya no es publicista?
Ya sólo hago campañas, para causas solidarias ajenas a la caridad.
¿Qué tiene de malo la caridad?
Juega con el sentimiento de culpa. Por eso desde nuestra ONG no queremos subvenciones ni nos relacionamos con quien se lucra de la desgracia ajena.
¿Quien se lucra?
Las farmacéuticas. Para ellas las patologías mentales son un manjar exquisito. Como son opinables, etiquetan ya a un niño como hiperactivo y así ya lo tienen medicado el resto de su vida.
¿La fortuna de los laboratorios se obtiene con la complicidad de los psiquiatras?
Yo estoy convencido. Esos visitadores médicos les ofrecen viajes y regalitos a cambio de que receten su marca.
¿Lucha por el enfermo mental?
En favor del discapacitado, que se ha convertido en persona cuchara, es decir ni pincha ni corta.
¿Es su caso?
Según mi pasaporte mental yo soy un F-31.5, como el número de DNI, de pasaporte o de mobil.
¿Qué es un F-31.5?
Trastorno bipolar con depresión grave y síntomas psicóticos. Es la etiqueta que me han colgado en mi agenda personal.
Cuénteme su caso.
Daba clases de publicidad, era creativo y sentía esa euforia bipolar que yo confundía con alegría.
Hasta que…
Empecé a notar brotes psicóticos. Estaba yo dando una conferencia y escuchaba voces. Cada vez lo dominaba menos y fuí al médico.
¿La euforia no es buena?
La euforia es una cortesana de lujo, te hace irascible, derrochador y poco a poco vas quedando fuera de onda. Pero cuando te sientes feliz no vas al médico. Inevitablemente llegaron las depresiones con intentos de suicidio.
Y eso sí le llevó al médico.
Claro. Eso ya no era tan bonito. Me diagnosticaron y tuve que dejar la profesión. Me quedó una pensión digna, pero se va casi toda en medicación.
¿Eso le cura?
Lo que más cura es el vínculo afectivo. En mi caso mi mujer, mis hijos.
¿Le comprenden sus hijos?
Se burlan de mi. Se ríen con mucho cariño y eso es muy sano. Yo les digo una frase un poco cursi: «Vuestra sonrisa indulta la tristeza de mis ojos».
¿Y la medicación?
Lo malo de la medicación es que provoca cacheo visual en los demás.
¿A qué llama cacheo visual?
La gente se te queda mirando en el ascensor y en el súper y te ve esos tics, esa caída de ojos, ese labio temblando y otros efectos secundarios y… vuelven a estigmatizarte.
¿Cuánto dura eso?
Yo tardé unos tres años en estabilizarme, pero la enfermedad es crónica.
Santa Teresa de Jesús y San Agustín también oían voces.
Y tantos artistas, políticos y genios actuales son también bipolares. Todos estamos un poco locos.
Usted ha declarado «nunca defenderé al enfermo que no se medica».
Eso es. Desde nuestra fundación ayudamos a los reos mentales, pero si yo no me medico y cometo un delito, yo soy responsable de ello.
¿Tan importante es la medicación?
Sigo diciendo que lo más importante es el vínculo afectivo. Pero por supuesto: una persona medicada no será agresiva ni cometerá ningún delito.
¿No hay otros medios?
Yo fui a una de esas asociaciones  y me dijeron que hiciera un barco con palillos. Eso es abortar el talento de una persona. El dolor de la mente sólo lo entiende el propio afectado.
¿La medicación hace la vida más aburrida?
Es una putada que te calme tanto. No tienes la misma potencia sexual, ni la misma sonrisa, ni el mismo color de cara… pero por desgracia es necesaria.
¿El mensaje de su libro?
No te avergüences de lo que eres. No eres una persona cuchara. Tu pinchas y cortas.
No estamos locos y sabemos lo que queremos

MAÑANA POR LA MAÑANA

Resiliencia, ser parte de la solución y no del problema», es el título de la conferencia que dará Carlos Mañas, mañana viernes, dia 24, a las 10 de la mañana, en el Casal Pere Quart (Rambla, 69).
El acto, organizado por Salut Mental Sabadell, servirá también de presentación del libro «Mi cabeza me hace trampas. Experiencia de un bipolar» y de su ONG, Solidarios Anónimos.

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